
Érase una vez, una señora fiestera llamada Carmen, que vivía en la ciudad de Potosí. Todos los días pedía plata a su esposo, para ir a las fiestas que organizaban sus amigas.
Una noche la señora fiestera salió de su casa a una fiesta que organizó una de sus amigas, a escondidas, mientras dormía su esposo. A la madrugada, cuando retornaba a su casa a pie por la carretera, un conductor del taxi perdió el control y atropelló a la señora fiestera, dejándola inconsciente y botada.
Uno de los vecinos que observó el accidente, llamó a la patrulla quienes llevaron a la señora accidentada al hospital cercano, donde los médicos hicieron todo lo posible para salvar la vida de la mujer; pero, no lograron, la señora falleció por hemorragia cerebral.
Los galenos ubicaron al esposo, a través del celular que tenía la fallecida en su cartera. El esposo al enterarse de la muerte de su esposa, salió recorriendo con rumbo al hospital, llorando amargamente. Al llegar al centro médico, la abrazó el cuerpo sin vida de su esposa y lloró hasta cansarse. Después, recogió y enterró en el cementerio de la comunidad.
Desde aquel día, el esposo vive solo en su casa y cada lunes visita a su esposa en el cementerio.
Por:
Anahí, Daniela, Yhordan y Enery.
Profesora: Eduarda Condori Choque
